NÚCLEO Moran

Quiste de Iris Pediátrico

Hogar / Oftalmología Pediátrica y Estrabismo / Enfermedades de la Córnea, el Segmento Anterior y el Iris

Título: Quiste de Iris Pediátrico
Autor: Karl Andersen, MSIV-Geisinger Commonwealth School of Medicine
Fotógrafo: Danielle Princiotta
Imágenes:

Figura 1: Quiste iris grande del ojo derecho (12:00 a 4:30)

Figura 2: Quiste iris del ojo izquierdo (2:30 a 4:00), quiste pequeño (7: 00 a 9:00, vista exterior de la fotografía)

Palabras clave / Temas principales: iris, disgenesis del segmento anterior, quiste del iris

Diagnóstico: disgenesis del segmento anterior, quiste del estroma del iris

Presentación del caso: Una paciente de 3 meses de edad fue llevada a la clínica por sus padres que habían notado desgarro frecuente, sensibilidad a la luz, seguimiento anormal y asimetría pupilar. Se diagnosticó disgenesis del segmento anterior, obstrucción del conducto nasolagrimal y catarata congénita. Aproximadamente a los tres años de edad, se encontró que la paciente había desarrollado un gran quiste multilobulado en la cara nasal de su iris en el ojo derecho (figura 1). Posteriormente, también desarrolló dos quistes más pequeños en el ojo izquierdo (figura 2). A la edad de seis años, su catarata congénita visualmente significativa fue extirpada con éxito. La visión reciente fue de 20/50 en el ojo derecho y de 20/100 en el ojo izquierdo.

Discusión: A menudo diagnosticados en la primera infancia o en la primera infancia, es probable que los quistes estromales primarios del iris se presenten debido al desarrollo embrionario aberrante, pero en algunos casos pueden adquirirse.1,2 Los quistes estromales congénitos del iris componen el 16% de los quistes del iris en niños.2 Si se agrandan, estos quistes a menudo obstruyen la visión y pueden causar glaucoma, problemas corneales e iritis; el pronóstico visual para los pacientes con quistes estromales del iris está protegido.1

Otros tipos de quistes del iris incluyen los quistes del epitelio pigmentario primario (mucho más comunes que los quistes del estroma) y una variedad de quistes secundarios.2 Los quistes del epitelio pigmentario primario generalmente son estables, no se diagnostican antes de la adolescencia y rara vez tienen complicaciones oculares, lo que hace que el pronóstico visual de estos quistes sea mejor que el asociado con los quistes estromales primarios.1 Los quistes secundarios tienen muchas causas, incluyendo traumatismos, tumores y nevos del iris.1 Son mucho más propensos que los quistes primarios del iris a provocar complicaciones oculares, incluida la disminución de la agudeza visual.2 El ultrasonido B-scan y la biomicroscopia por ultrasonido (UBM) son los estándares de oro para la evaluación de quistes de iris grandes; sin embargo, la OCT de cámara anterior también puede ser útil.3

El tratamiento de los quistes del estroma del iris debe basarse en un enfoque conservador y, si está indicado, en un patrón escalonado. Se pueden observar inicialmente si no progresan o causan síntomas.2 Las intervenciones incluyen aspiración con aguja fina, fotocoagulación (con láser de Nd:Yag o argón) o, como último recurso, escisión.1,2 Para disminuir la probabilidad de recurrencia, se puede inducir a la cavidad del quiste a sufrir esclerosis mediante inyección de etanol después de la aspiración, una técnica que es bastante efectiva y ha demostrado ser segura incluso en bebés.4,5 Alternativamente, se pueden infundir agentes antimitóticos para ayudar a prevenir la recurrencia.2 Los quistes de iris del epitelio pigmentario primario y los quistes de iris secundarios se tratan con las mismas técnicas y se basan en patrones de escalada basados en síntomas similares.

Aunque es posible que los quistes pediátricos del iris no estén presentes al nacer, es probable que representen una anomalía congénita que se manifiesta a través del desarrollo y crecimiento del ojo. Los quistes pequeños pueden pasar desapercibidos en los recién nacidos y hacerse evidentes para los médicos solo cuando se vuelven lo suficientemente grandes como para ser sintomáticos en la primera infancia. La dificultad de diagnosticar los quistes del iris en el período neonatal no debe utilizarse como motivo para descartar la etiología congénita probable de esta anomalía estructural. Se debe considerar una etiología congénita especialmente cuando se desarrollan quistes del iris pediátrico en pacientes con otras aberrancias congénitas del ojo, como disgenesia del segmento anterior, como se observó en el paciente presentado anteriormente.

  • Enfermedades de la Córnea, el Segmento Anterior y el Iris. En: Curso de Ciencias Básicas y Clínicas (BCSC) Sección 6: Oftalmología Pediátrica y Estrabismo. San Francisco, CA: Academia Americana de Oftalmología; 2014: 259.
  • Georgalas I, Petrou P, Papaconstantinou D, Brouzas D, Koutsandrea C, Kanakis M. Quistes de Iris: Una revisión exhaustiva del diagnóstico y el tratamiento. Surv Ophthalmol. 2018 Mayo-Junio; 63 (3): 347-364.
  • Hau SC, Papastefanou V, Shah S, Sagoo MS, Restori M, Cohen V. 2014. Evaluación de lesiones del iris y del cuerpo iridociliar con tomografía de coherencia óptica del segmento anterior versus ecografía B-scan. Br J Ophthalmol. 2015 Jan; 99 (1): 81-86.
  • Behrouzi Z, Khodadoust A. Tratamiento de quistes epiteliales del iris con irrigación intraquística con etanol. 2003; 110 (8): 1601e5.
  • Shields CL, Sruthi A, Lally EB. Manejo Del Quiste Estromal Del Iris Con Esclerosis Absoluta Inducida Por Alcohol en 16 Pacientes. JAMA Ophthalmol. 2014;132(6):703-708.

Aprobación del profesorado: Mark Mifflin, MD y Griffin Jardine, MD